Dividir el gasto total en pensiones entre los afiliados activos a la Seguridad Social da una cifra que resume en una sola unidad la carga que el sistema de reparto pone sobre el trabajo. No es lo que cada cotizante paga individualmente —las cuotas varían con el salario—, sino cuánto representaría esa carga repartida a partes iguales entre todos los trabajadores en activo de cada año.
Para calcularlo se cruzan dos series. El numerador es el gasto total anual en pensiones en euros, que se obtiene aplicando el porcentaje gasto/PIB de Eurostat ESSPROS al PIB nominal publicado por el INE. El denominador son los afiliados medios anuales al sistema de la Seguridad Social, que publica la Tesorería General de la Seguridad Social en el Anuario Estadístico.
La evolución histórica de la serie muestra dos fuerzas opuestas. El numerador crece de forma casi continua: más pensionistas, más años de cobro por el alargamiento de la esperanza de vida y revalorizaciones anuales. El denominador ha tenido una trayectoria más volátil: creció con el ciclo de los dos mil, cayó bruscamente en la crisis de 2008-2013, se recuperó hasta máximos históricos en los años siguientes y, a largo plazo, depende de la demografía, la productividad y el saldo migratorio.
El resultado de dividir numerador entre denominador es una serie que sube con fuerza en las recesiones —cuando el empleo cae, el denominador se contrae y el cociente se dispara— y se modera cuando el mercado de trabajo crece. Ese comportamiento cíclico convive con una tendencia estructural alcista a largo plazo.
La lectura más relevante de este indicador es la mensual: cuántos euros de gasto en pensiones hay por cada cotizante en activo en cada año. En el pico de la crisis financiera, ese ratio llegó a superar los 4.000 €/mes por cotizante en términos anualizados; en los periodos de empleo pleno se sitúa por debajo. La diferencia entre el máximo y el mínimo de la serie ilustra la sensibilidad del sistema al empleo con más claridad que cualquier proyección de largo plazo.
Una cautela metodológica: el gasto total en pensiones calculado aquí proviene de cruzar el ratio gasto/PIB de Eurostat ESSPROS con el PIB nominal del INE. No es idéntico al gasto presupuestario publicado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, que puede diferir ligeramente por el tratamiento de las transferencias del Estado y los complementos a mínimos. La diferencia es pequeña en términos relativos pero conviene mencionarla.
Para profundizar: las series de la AIReF proyectan la evolución del ratio cotizante/pensionista a 2050, que es la inversa lógica de este indicador. La entrada base de cotización del glosario y la ficha gasto en pensiones sobre el PIB completan la lectura.