Antes de pedir una pensión, casi todo el mundo acaba descargando el mismo documento: el informe de vida laboral. Es lo que emite la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS) con la relación de los periodos en los que una persona ha estado de alta en cualquier régimen del sistema, y funciona como referencia básica para reconstruir la trayectoria de cotización.
Dentro encontrará los periodos de alta y baja en cada régimen —Régimen General, RETA, Régimen Especial del Mar, etc.— y en cada empresa, junto al grupo de cotización, las fechas y el tipo de contrato cuando procede. También aparece el coeficiente de tiempo trabajado (jornada completa o parcial), un dato que pesa porque determina el cómputo de días cotizados a efectos de carencia y del cálculo de la base reguladora.
Un aviso útil sobre lo que no contiene: el informe no incluye las cuantías concretas de las bases de cotización mes a mes. Para conocerlas hay que pedir aparte el certificado o informe de bases de cotización, disponible igualmente en la Sede Electrónica de la Seguridad Social (Importass).
Su valor real está en lo que permite detectar a tiempo: lagunas de cotización, errores en altas o bajas y periodos que no constan reconocidos. Cualquier discrepancia debe corregirse mediante reclamación previa antes de llegar a la jubilación, porque en ese momento la base reguladora se calcula con la información que figura en los sistemas de la Seguridad Social, no con la que el trabajador crea recordar.
Obtenerlo es gratuito: se consigue en la Sede Electrónica, en la aplicación móvil o solicitándolo por carta o teléfono. No es casualidad que sea uno de los trámites más utilizados del sistema.