Si el INSS es la cara visible que reconoce las pensiones, la Tesorería General de la Seguridad Social es la que maneja el dinero por detrás. La TGSS es el servicio común del sistema encargado de gestionar sus recursos económicos y de las funciones de afiliación, cotización y recaudación. Dicho de forma directa: es la caja del sistema, por la que entra lo que se cobra en cotizaciones y de la que sale lo que se paga en pensiones y demás prestaciones que el INSS reconoce.
Sus competencias dibujan ese papel. Da las altas y bajas y afilia a los trabajadores en cualquier régimen. Custodia y gestiona la información de bases de cotización y cuotas a lo largo de toda la vida laboral —de ahí salen, precisamente, los datos del informe de vida laboral—. Recauda las cotizaciones, incluida la vía ejecutiva cuando hay impago. Administra el patrimonio del sistema y el Fondo de Reserva de la Seguridad Social. Y tramita los convenios especiales y los regímenes y sistemas que tienen reglas propias de cotización.
El reparto con el INSS es la imagen que mejor explica cómo encaja todo. La Tesorería aporta la información cotizada y las bases; el Instituto las usa para calcular las prestaciones. Una recauda y registra; el otro reconoce y paga. Por eso un dato mal anotado en la TGSS termina notándose en la pensión que resuelve el INSS: trabajan encadenados.
Para el ciudadano, el contacto se reparte entre lo presencial y lo digital. Las gestiones de mostrador se hacen en sus administraciones provinciales, mientras que los trámites más comunes están en la Sede Electrónica de la Seguridad Social, conocida como Importass. Su regulación principal se encuentra en la Ley General de la Seguridad Social y en el reglamento general de gestión de la recaudación.