¿Se puede cobrar la pensión y seguir trabajando sin recortar la jornada? Esa es exactamente la promesa de la jubilación activa. El pensionista mantiene íntegra su condición de jubilado, percibe un porcentaje de la pensión y, a la vez, los rendimientos de una actividad por cuenta ajena o propia. La diferencia con la jubilación parcial es nítida: aquí no se reduce el tiempo de trabajo, simplemente se compatibilizan dos fuentes de ingreso.
El rasgo definitorio es esa coexistencia plena entre pensión y empleo, pensada como incentivo para prolongar la vida laboral. Mientras dura, trabajador y, en su caso, empresa abonan una cotización especial de solidaridad que no genera nuevos derechos sobre la pensión: se paga por seguir activo, no para mejorar la cuantía futura.
Los requisitos de acceso —haber llegado a la jubilación por la edad legal y no de forma anticipada, acreditar el periodo de cotización exigido y fijar el porcentaje compatible— se detallan en la guía cómo compatibilizar pensión y trabajo. Las reformas recientes han movido tanto ese porcentaje como las condiciones, de modo que la cifra concreta que cobrará cada persona depende de la normativa vigente en el momento de solicitarla.