Toma un caso concreto: alguien que nunca ha trabajado pero figura como beneficiario de asistencia sanitaria por estar a cargo de un titular. Esa persona también tiene un identificador en el sistema, y ese identificador es el NUSS (Número de Usuario de la Seguridad Social). Sirve para gestionar derechos sanitarios y prestaciones y para autenticar trámites en la Sede Electrónica. En la práctica administrativa, el NUSS se ha fusionado con el NAF (Número de Afiliación) en un único número de doce dígitos que opera de forma indistinta en uno u otro contexto.
Sus rasgos son sencillos pero conviene tenerlos claros. Es único por persona y vitalicio: una vez asignado, no cambia con los movimientos laborales del titular ni con la nacionalidad. Su asignación es obligatoria: lo asigna la TGSS al darse de alta como trabajador o, cuando el ciudadano no es trabajador —como en el ejemplo de quien está a cargo de un titular—, al solicitar el reconocimiento del derecho. Y es visible en cualquier informe de vida laboral, en la tarjeta sanitaria y en las certificaciones de la Sede Electrónica.
La duda más frecuente es si el NUSS, el NAF y el "número de Seguridad Social" son cosas distintas. No lo son: cuando una administración pide cualquiera de esas denominaciones, está pidiendo el mismo dato. La duplicidad de nombres es un residuo del pasado, cuando afiliación y prestaciones se gestionaban con números diferentes. Saberlo evita el bloqueo de rellenar un formulario por no encontrar exactamente la etiqueta que se pide.
Para obtenerlo o consultarlo basta con entrar en Importass con certificado digital, Cl@ve PIN o Cl@ve Permanente, o solicitarlo presencialmente en una Administración de la TGSS.