Paguilla es el nombre coloquial de un pago único compensatorio: el que la Seguridad Social abona a los pensionistas cuando la subida aplicada a 1 de enero se queda por debajo de la inflación que finalmente se registra en el año. Es, en esencia, un ajuste a posteriori para que la revalorización no acabe quedándose corta frente a los precios reales.
Su protagonismo crece en años de inflación elevada o de previsiones que fallan, y ha adoptado formas distintas según la regla de revalorización que estuviera en vigor. Con el sistema anterior, en el que la subida iba ligada a una previsión de IPC con cláusula de actualización, si el IPC de noviembre superaba al aplicado en enero se compensaba con una paga a comienzos del año siguiente. Durante la vigencia del IRP, entre 2014 y 2018, las subidas mínimas del 0,25 % no contemplaban paguilla, lo que cristalizó la pérdida de poder adquisitivo en los años inflacionistas. Tras la reforma de 2021, la regla principal ata la subida al IPC interanual medio (diciembre-noviembre del año anterior), de modo que la paguilla en su forma clásica queda residual: la fórmula ya incorpora los datos del propio periodo de referencia y no necesita compensar después.
Aun así, el término no ha caído en desuso. La prensa y el debate público lo siguen empleando para referirse a cualquier ajuste compensatorio vinculado a la revalorización, aunque su mecánica original sea hoy minoritaria.