Antes, la empresa calculaba sus propias cuotas y las presentaba con los boletines TC1 y TC2; ahora ese trabajo lo hace la propia Administración. El Sistema de Liquidación Directa, conocido por su denominación técnica CRET@ ("Control de Recaudación por el Trabajador"), es el procedimiento por el que la Tesorería General de la Seguridad Social calcula directamente las cuotas mensuales de cotización a partir de la información que la empresa le facilita sobre cada trabajador.
El circuito es de ida y vuelta. La empresa comunica, a través del Sistema RED, los datos relevantes de cada trabajador: días trabajados, bases de cotización, conceptos retributivos e incidencias. Con eso, la TGSS calcula las cuotas que corresponden a cada trabajador y a la empresa, aplicando los tipos vigentes y teniendo en cuenta bonificaciones, reducciones y particularidades. Después notifica el importe a ingresar mediante el Recibo de Liquidación de Cotizaciones (RLC) y la Relación Nominal de Trabajadores (RNT), accesibles desde la sede electrónica. Y, por último, la empresa ingresa las cuotas en el plazo previsto —el mes siguiente al de devengo, en términos generales— por domiciliación bancaria o pago electrónico.
La diferencia con el modelo anterior es de reparto de tareas: en CRET@ calcula la TGSS y la empresa solo aporta datos; en el sistema antiguo era la empresa quien calculaba con los formularios TC1 y TC2 y los presentaba en el banco o en la propia TGSS.
CRET@ se generalizó entre 2014 y 2016 para las empresas del Régimen General, el RETA con asalariados y otros regímenes que admiten autoliquidación, y hoy es obligatorio para casi todas. Su lógica reduce errores de cálculo y permite a la TGSS detectar incongruencias en tiempo real.