¿Qué tiene de especial un subsidio asistencial para el futuro de la pensión? En el caso del subsidio para mayores de 52 años, lo decisivo: cotiza por jubilación mientras se cobra, y esa cotización protege la base reguladora futura. Lo gestiona el SEPE y va dirigido a personas desempleadas mayores de esa edad que han agotado el paro contributivo —o que nunca llegaron a generar derecho a él— y reúnen los requisitos exigidos.
El primero de esos requisitos es la edad: 52 años cumplidos. No siempre fue así. Hasta 2019 el umbral estaba en 55 años, y ese año se rebajó a 52, ampliando el colectivo con acceso. Además, hay que haber cotizado un periodo mínimo previo —6 años, en general, dentro del sistema de protección al desempleo—, reunir todos los requisitos para la jubilación contributiva salvo la edad, y no superar el umbral de rentas que fija la norma.
La cuantía se calcula como porcentaje fijo del IPREM mensual, en general el 80 %, y se mantiene durante el periodo que reste hasta cumplir la edad de jubilación contributiva. Pero el efecto que de verdad marca la diferencia ocurre por debajo de la cuantía visible: durante la percepción, el SEPE cotiza por el beneficiario tomando una base equivalente al 125 % de la base mínima de cotización vigente. Ese porcentaje por encima del 100 % es lo que sostiene —e incluso mejora— la base reguladora que se usará el día de la jubilación.
De ahí su doble valor. Como protección frente al desempleo de larga duración cumple su función inmediata; pero para muchas personas que acceden a él, las cotizaciones que el SEPE aporta durante años son lo que evita una caída significativa en la pensión final.