Hay autónomos que, durante su primer año, no soportan en la práctica ningún coste de cotización al RETA. No porque el Estado se lo perdone, sino porque su comunidad autónoma se lo devuelve: a eso llaman algunas comunidades tarifa cero. Es la denominación con la que se han referido al programa por el que subvencionan la cuota mínima del autónomo durante el primer año —o más— de actividad. No es una figura del régimen estatal, sino una bonificación autonómica que se suma a la tarifa plana nacional.
El mecanismo encadena dos administraciones. El autónomo se acoge primero a la tarifa plana estatal y abona la cuota reducida prevista en la normativa nacional. Después, la comunidad autónoma reembolsa o subvenciona esa cuota durante un periodo determinado, mediante convocatoria pública de ayudas; lo habitual es que sea ex post, es decir, el autónomo paga, justifica y la administración devuelve el importe. A eso se añaden requisitos propios de cada comunidad: empadronamiento mínimo, mantenimiento de la actividad durante cierto tiempo, no haber sido autónomo recientemente y, en algunos casos, ser mujer, joven o residente en zona despoblada.
Entre las comunidades que han aprobado programas de tarifa cero o bonificaciones equivalentes en distintos momentos figuran Andalucía, Madrid, Murcia, La Rioja, Extremadura, Galicia, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana, entre otras, con denominaciones y alcances diversos según el ejercicio.
Por su propia naturaleza, condiciones, plazos y disponibilidad presupuestaria cambian cada año, así que es imprescindible consultar la convocatoria vigente en la comunidad correspondiente antes de planificar el alta. La TGSS no gestiona estas bonificaciones autonómicas, aunque sí aplica directamente las reducciones nacionales.