A casi todo el mundo le suena el IMSERSO por los viajes subvencionados de temporada baja, pero esos viajes son la parte más visible y, a la vez, la más pequeña de lo que hace. El Instituto de Mayores y Servicios Sociales es una entidad gestora de la Seguridad Social centrada en los servicios sociales que complementan al sistema de pensiones, con foco en las personas mayores y en las personas con discapacidad.
Donde su papel resulta menos conocido y más decisivo es en Ceuta y Melilla. En esas dos ciudades autónomas el IMSERSO gestiona directamente las pensiones no contributivas de jubilación e invalidez; en el resto del territorio esa competencia está transferida a las comunidades autónomas. Es decir, que un mismo tipo de pensión llega al beneficiario por una puerta administrativa distinta según dónde resida.
El resto de su actividad se reparte en varios frentes. Los programas de termalismo y vacaciones para mayores se financian en parte con sus presupuestos y son los que le han dado fama popular, pese a ser una porción minoritaria de su trabajo. Coordina, junto con las comunidades autónomas, el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD): la valoración del grado de dependencia y la financiación de las prestaciones de la Ley de Dependencia pasan por ahí. Y mantiene servicios sociales especializados como centros de referencia estatal, observatorios y programas para colectivos vulnerables.
Para quien planifica una jubilación o cuida de un familiar mayor, conviene retener una distinción práctica: el IMSERSO no paga las pensiones contributivas, pero sí ordena buena parte de los apoyos que rodean a la vejez y a la dependencia. Depende del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, y su base jurídica está en la Ley General de la Seguridad Social y sus desarrollos.