¿Se puede hacer algo para que la pensión salga más alta? Sí, pero dentro de un margen tasado. La cuantía final de una jubilación contributiva sale de combinar cuatro variables mediante una fórmula cerrada: la base reguladora, el porcentaje aplicable, los coeficientes reductores o adicionales y los topes mínimo y máximo. Sobre algunas de esas piezas el trabajador sí puede actuar antes de jubilarse.
La primera palanca es cotizar por bases altas en los años que cuentan para la base reguladora. Como esa base es la media de las bases mensuales del periodo computable inmediatamente anterior al hecho causante, cotizar cerca del tope máximo en los últimos años la empuja hacia arriba; en el RETA, esto significa elegir tramos altos en la recta final. La segunda es sumar años cotizados: cada año adicional dentro de la escala eleva el porcentaje hasta el 100 % de la base reguladora, y una carrera larga y sin lagunas es lo más efectivo. La tercera consiste en evitar las lagunas o cubrirlas con convenio especial: el Régimen General integra lagunas con bases mínimas, pero el RETA prácticamente no, así que un convenio especial con la TGSS durante los periodos sin actividad protege la base. La cuarta tiene que ver con el calendario: no anticipar la jubilación o demorarla, ya que el adelanto arrastra coeficientes reductores vitalicios mientras que la demora genera incentivos —porcentaje extra, pago único o ambos— por cada año cotizado tras la edad legal una vez alcanzado el 100 %. A esto se suma la posibilidad de optar por jubilación activa o por incentivos por demora según el perfil.
Un aviso frente al error más común: cotizar mucho en los años intermedios sin protegerlo en los finales no asegura una pensión alta, porque la base se mide cerca del hecho causante. Y todo queda sujeto al tope de pensión máxima. Esta web informa, no aconseja; para casos concretos, el simulador de la Sede Electrónica del INSS o un asesor laboral son el camino.