De toda la base reguladora calculada, ¿qué parte se cobra realmente? Eso lo decide el porcentaje aplicable: la proporción de la base reguladora que fija la cuantía inicial de una pensión contributiva. Y lo que más pesa al determinarlo no es cuánto se ha cotizado, sino cuántos años se ha cotizado a lo largo de la vida laboral.
En la jubilación, alcanzar solo el periodo mínimo de carencia da derecho a un porcentaje reducido. A partir de ahí, cada año adicional cotizado suma puntos porcentuales hasta el 100 % de la base reguladora, una cifra que solo se obtiene con una carrera completa según la escala vigente. La progresión exacta y los meses cotizados necesarios para llegar a ese techo están definidos en la Ley General de la Seguridad Social.
Sobre ese porcentaje pueden actuar después otros ajustes: coeficientes reductores si la jubilación es anticipada, coeficientes adicionales como incentivo por demorarla más allá de la edad legal, y topes máximos y mínimos que recortan o elevan la cuantía final por arriba y por abajo.
El porcentaje aplicable es, en definitiva, la bisagra entre la base reguladora y la pensión que efectivamente se ingresa. Y de aquí sale una idea contraintuitiva pero útil al planificar: para subirlo hay que cotizar más años, no necesariamente cotizar por bases más altas.