Un convenio colectivo puede dar por extinguido el contrato de un trabajador en cuanto cumple la edad ordinaria de jubilación. Es la jubilación forzosa, una figura excepcional sometida a límites estrictos por la Ley General de la Seguridad Social (Real Decreto Legislativo 8/2015) y, sobre todo, por la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea: sin esos requisitos, la cláusula es nula y la salida puede ser un despido improcedente.
Marco general
La jubilación forzosa no es una modalidad de jubilación distinta desde el punto de vista de la pensión: el trabajador accede a una jubilación ordinaria, con la base reguladora y el porcentaje aplicable que le correspondan. Lo que se "fuerza" es la extinción del contrato de trabajo al alcanzar la edad legal.
La regulación nuclear está en la disposición adicional décima del Estatuto de los Trabajadores (Real Decreto Legislativo 2/2015), que ha sido reformada en varias ocasiones (las versiones más recientes la modulan tras la jurisprudencia del TJUE). La LGSS interactúa con ese precepto en cuanto a los requisitos del trabajador para acceder a la pensión.
Requisitos para que el convenio pueda imponerla
Para que una cláusula de jubilación forzosa de convenio sea válida, deben concurrir, de forma simultánea, varios requisitos:
- Que el trabajador haya cumplido la edad ordinaria de jubilación. La jubilación forzosa no puede imponerse antes de ese momento.
- Que el trabajador acredite los requisitos para causar pensión contributiva ordinaria (15 años cotizados, 2 dentro de los 15 anteriores, etc.).
- Que la pensión calculada sea suficiente, normalmente acompañada de la exigencia de que el trabajador alcance al menos un porcentaje determinado sobre la base reguladora (la cifra exacta la fija la disposición vigente del ET).
- Que el convenio prevea una medida vinculada al empleo: la jubilación forzosa debe estar ligada a objetivos de política de empleo en la empresa o en el sector (incorporación de jóvenes, mantenimiento de plantilla, transformación de contratos temporales, etc.). El TJUE y el TS exigen este vínculo para considerar que la cláusula no es discriminatoria por edad.
- Que la cláusula esté efectivamente recogida en el convenio colectivo aplicable a la relación laboral.
Si falta cualquiera de estos requisitos, la cláusula puede ser declarada nula y la extinción contractual puede considerarse despido improcedente.
Cómo opera
Cuando una cláusula válida de jubilación forzosa entra en juego, la dinámica es:
- La empresa comunica al trabajador la extinción del contrato al cumplir la edad ordinaria, citando el convenio aplicable y la fecha efectiva.
- El trabajador causa la pensión por los cauces ordinarios, presentando la solicitud en la SS antes o tras la fecha de cese, dentro de los plazos.
- La empresa adopta la medida vinculada al empleo prevista en el convenio: contratar a un trabajador joven, transformar un temporal en indefinido, etc.
La fecha de efectos económicos de la pensión coincide habitualmente con el día siguiente al cese efectivo en el trabajo, siempre que la solicitud se haya presentado en plazo.
Jurisprudencia europea: el límite a las cláusulas
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha tratado el tema en varias sentencias. La doctrina puede resumirse así:
- La jubilación forzosa puede ser una medida legítima si persigue objetivos de política de empleo y de reparto intergeneracional del trabajo.
- No basta con citar un objetivo genérico: el convenio debe vincular la cláusula a una medida concreta verificable en la empresa o el sector.
- Si la medida concreta no se cumple, la jubilación forzosa pierde la base de legitimidad y la extinción puede ser considerada despido contrario al principio de no discriminación por razón de edad.
Esta doctrina se ha incorporado a la legislación española en sucesivas reformas. La versión vigente del Estatuto de los Trabajadores recoge esos requisitos de manera explícita.
Diferencias con otras figuras
Conviene no confundir la jubilación forzosa por convenio con figuras parecidas pero distintas:
- Jubilación anticipada involuntaria: el cese se produce antes de la edad ordinaria, por causa no imputable al trabajador. Lleva coeficientes reductores.
- Despido por edad: prohibido en general, salvo los supuestos tasados de jubilación forzosa válida.
- Extinción del contrato por jubilación voluntaria del trabajador: aquí es el trabajador quien decide jubilarse, no la empresa.
Qué hacer si te aplican una cláusula de jubilación forzosa
Si la empresa comunica una jubilación forzosa, el trabajador puede:
- Comprobar que la cláusula está efectivamente en el convenio colectivo aplicable.
- Verificar que cumple los requisitos para causar pensión ordinaria.
- Comprobar que la empresa va a ejecutar la medida vinculada al empleo prevista en el convenio.
- En caso de duda razonable, plantear una demanda por despido ante el Juzgado de lo Social dentro del plazo de caducidad (20 días hábiles desde la notificación). Es una vía explorada en la jurisprudencia y, cuando la cláusula no cumple los requisitos, los tribunales han dado la razón al trabajador.
No conviene aceptar la extinción sin verificar antes el porcentaje sobre la base reguladora que exige la disposición vigente del Estatuto de los Trabajadores, ni asumir que cualquier convenio puede imponer la jubilación forzosa: la cláusula solo es válida si cumple los requisitos estrictos, incluida la vinculación con una medida de empleo.
Compatibilidad con la jubilación activa
Una persona que se haya jubilado por una cláusula de jubilación forzosa puede, posteriormente, acogerse a la jubilación activa si encuentra una nueva ocupación y cumple los requisitos. La cláusula extingue el contrato anterior; no impide nuevas relaciones laborales o de autoempleo.
En resumen, la jubilación forzosa solo es legítima cuando el trabajador cumple los requisitos para causar pensión ordinaria, alcanza el porcentaje mínimo exigido por el Estatuto de los Trabajadores y la cláusula va atada a una medida concreta de empleo. La pensión que se cobra es la ordinaria del sistema. Si la cláusula no cumple esos requisitos, la vía es reclamar por despido ante el Juzgado de lo Social dentro del plazo de caducidad.
Fuentes
- Estatuto de los Trabajadores (Real Decreto Legislativo 2/2015), disposición adicional décima
- Ley General de la Seguridad Social (Real Decreto Legislativo 8/2015)
- Tribunal de Justicia de la Unión Europea — jurisprudencia sobre no discriminación por edad
- Tribunal Supremo (Sala de lo Social) — doctrina sobre cláusulas de jubilación forzosa
- Boletín Oficial del Estado — reformas del Estatuto de los Trabajadores en materia de jubilación forzosa